La regulación de los recursos micológicos llegará en 2010
La Diputación de Ávila tiene la intención de comenzar a regular los recursos micológicos de la provincia a partir de 2010, siempre y cuando se dé una “buena” campaña, lo que no ha ocurrido este año, por la escasez de precipitaciones.
A una treintena de municipios de la provincia afectaría esta regulación que se abordará en tres pasos. En primer lugar, la protección del recurso y el fomento de las buenas prácticas en la recolección del producto, así como el desarrollo de una serie de garantías de control sanitario, para poder pasar, finalmente, a la creación de una marca de hongos regional que abarque la producción micológica en Castilla y León, de cara a su explotación y comercialización.
Y es que el potencial que el reino fungi despliega en el territorio abulense puede suponer no sólo la generación de riqueza sino también ser un aliciente para la implantación de nuevas empresas –turismo, gastronomía, etc.- y, por lo tanto, para fijar población.
Es, de hecho, uno de los principales objetivos que persigue la Institución provincial mediante la regulación de los recursos micológicos, como ya está ocurriendo en otras provincias de Castilla y León, como es el caso de Soria, hasta donde se han desplazado representantes de 29 municipios de la provincia, esta semana, con el objetivo de conocer la gestión de los recursos, su explotación y comercialización.
Conocimiento
La delegación abulense, con José María García Tiemblo, diputado responsable de Desarrollo Rural en la institución provincial, a la cabeza, ha tenido la oportunidad de profundizar en la experiencia que ya se ha desarrollado en la provincia soriana en esta actividad, pues en la comarca de Almazán comenzó la regulación, como experiencia piloto, en 2003, y ya se ha extendido a otras comarcas, de manera que, en la actualidad, hay reguladas más de 60.000 hectáreas de superficie micológica, comenzando por los montes de utilidad pública.
A esta visita han acudido las localidades de Casillas, Peguerinos, Hoyocasero, Hoyos de Miguel Muñoz, San Martín del Pimpollar, Hoyos del Espino, Navarredonda de Gredos, Hoyos del Collado, San Juan de Gredos, Navalperal de Tormes, Zapardiel de la Ribera, Santiago de Tormes, Bohoyo, Navalonguilla, Tormellas, Nava del Barco, Gilgarcía, Solana de Ávila, Puerto Castilla, Umbrías, La Carrera, Navatejares, San Bartolomé de Béjar, Becedas, Gilbuena, Medinilla, Neila de San Miguel, El Losar del Barco y El Barco de Ávila; es decir, aquellas que cuentan en su territorio con una mayor presencia de recursos micológicos, susceptibles de ser aprovechados y de generar riqueza en la zona.
De hecho, es con estos municipios, así como con la Junta de Castilla y León, con los que la Diputación viene manteniendo, desde la firma del convenio que tuvo lugar en febrero de este año, reuniones permanentes, en principio, para fomentar las buenas prácticas, pero también para ir profundizando en las figuras que servirán para regular los recursos micológicos de cada zona, en función de su idiosincrasia.
“El caso de Soria puede extrapolarse a Ávila”, afirma José María García Tiemblo, quien no duda en asegurar que el aprovechamiento de esta riqueza es “compatible” con otras actividades que se desarrollen en cada zona y que puede, incluso, potenciarlas.
Y siempre, añade, con el objetivo de subsanar “inconvenientes” con los que pueden encontrarse los comercializadores actuales, como el control sanitario de los hongos que se utilizan o la afluencia “masiva” de visitantes que “invaden” las zonas “sin miramientos y sin control”, como ocurre, en el caso de Ávila, en poblaciones limítrofes con Madrid, como Peguerinos o el Valle del Tiétar (Casillas).
Marca regional
Por lo que respecta a la creación de una marca regional que comercialice y dé a conocer los recursos micológicos de Castilla y León, Ávila participa de esta idea junto con otras cinco provincias de la región: Salamanca, Burgos, Segovia, Valladolid y Soria.
Y es que la Comunidad es una de las regiones más importantes del mundo en recursos micológicos, según recoge el convenio firmado entre las diputaciones de estas provincias con la Junta, pues su territorio presenta una “gran aptitud” para la producción y el aprovechamiento de hongos silvestres comestibles, entre los que se encuentran las especies más “apreciadas” en el mercado, como boletus, trufas y mízcalos.
Además, la recolección de setas implica al 54 por ciento de la población rural de Castilla y León, con un potencial superior a los 500.000 recolectores. Un 14 por ciento de dicha población vende el producto recolectado, de forma que se estima una capacidad para recolectar y comercializar de más de 17.000 toneladas de setas en años de buena producción, con una generación potencial de rentas directas a los recolectores de 65 millones de euros anuales.
Así, mediante este convenio, en los próximos cuatro años, se invertirán 3,36 millones de euros, de los cuales la Consejería de Medio Ambiente aportará el 50 por ciento, mientras que cada diputación aportará 280.000 euros para todo el periodo.
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