El Cerro del Berrueco, en el que se encuentra el Castro de Las Paredejas, ya en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico, al lado de los otros castros abulenses de Ulaca y las Cogotas. Aunque sea un lugar muy frecuentado por los excursionistas, dada la espectacularidad del paisaje y las percepciones que un lugar así, tan cargado de historia oculta, transmite a los visitantes.
El lugar que hoy es un campo aparentemente impersonal, fue un poblado vettón de finales del primer milenio a.C. con todas sus características, desde la propia circunstancia histórica de su fundación a los hechos que debieron vivirse allí durante la conquista romana y, antes, con las incursiones cartaginesas y todo lo que constituyó su amenaza.
El Cerro del Berrueco está compuesto por la Dehesa, la Mariselva, el Berroquillo, Cancho Enamorado, los Tejares y Las Paredejas. Son inseparables de la denominación del conjunto, por más que todos tengan un significado espacial, histórico y cultural muy concreto y definido.
La mayor parte de los yacimientos están dentro del Tejado (pueblo salmantino) y, sólo uno, el de Las Paredejas se encuentra en Medinilla.
En arqueología se conoce con la denominación de castro a un tipo de yacimiento arqueológico situado en un lugar alto y abrupto, siempre o casi siempre protegido por murallas. Esto suele coincidir en esta zona con los típicos poblados de la Edad de Hierro que conocieron finalmente la conquista romana.
El yacimiento de Las Paredejas se podría considerar como un castro de la Edad de Hierro, dado que algunas de las características descritas coinciden.
El poblamiento y yacimiento arqueológico del Cerro del Berrueco, se sitúa en un cerro de 1.352 m de altitud en el límite sureste de la provincia de Salamanca con la de Ávila. Está muy próximo al Sistema Central, de quien constituye un cerro-avanzada septentrional formado por dos elevaciones (El Berrueco y El Berroquillo). El paisaje es granítico y abrupto, casi inaccesible en las zonas más altas. Al norte, oeste y este del cerro la topografía cambia, con predominio de dehesas llanas pobladas de encinas y con el curso del Tormes a poca distancia en dirección este.
Historia de la Investigación
El yacimiento se conocía desde antiguo por numerosos hallazgos dispersos en colecciones particulares y por las noticias exageradas sobre su riqueza. Fue excavado en los años 20 por el Padre César Morán, y los materiales estudiados posteriormente por Maluquer, quien también realizó excavaciones en los años 50 en el sector de Cancho Enamorado. A mediados de los años 80 se reemprendieron las labores de campo bajo la dirección de F. Fabián. Esta extensa y montañosa área arqueológica está constituida al menos por seis yacimientos principales: La Dehesa, La Mariselva, Cancho Enamorado, Las Paredejas o Santa Lucía, Los Tejares y El Hontanar. De ellos destaca en primer lugar el poblado de Cancho Enamorado en la cima más alta del cerro, con materiales que van desde el Bronce Final hasta el s. VI a. C., restos de seis viviendas de planta irregular escavadas por Maluquer y depósitos metálicos. Tras él, la siguiente ocupación en el tiempo es el poblado de las Paredejas o Santa Lucía, a los pies del Berrueco, con importantes hallazgos exóticos en superficie (aríbalo de vidrio, cerámica griega, cuchillos afalcatados, braserillos, etc.).
No se han realizado excavaciones, pero materiales recogidos en superficie presumen una ocupación desde el s.VII al s. III a. C., por tanto sin romanizar. El poblado de Los Tejares, sobre una meseta al pie del Berroquillo, está en conexión con el abandono del yacimiento anterior y funciona como núcleo prerromano afectado por la romanización (hasta los ss. II-III d.C.). En su superficie aparecieron numerosos restos cerámicos (especialmente del tipo a peine) y molinos de mano barquiformes, además de un tesorillo de monedas republicanas fechadas entre el 174 y el 43 a. C.

Extrañamente parecían no documentarse restos evidentes de muralla en los asentamientos del Cerro del Berrueco, tal vez por la suficiencia defensiva que proporciona el escarpado relieve natural. Recientemente, sin embargo, se está verificando el amurallamiento en Cancho Enamorado a partir de restos constructivos muy arrasados. Ciertamente afamados son los bronces orientalizantes de El Berrueco, entre los que destacan una placa con representación de una divinidad femenina, una cabecita de carnero, una figura de guerrero, asadores y varias fíbulas antiguas. Por su emplazamiento y por su depósito material, El Cerro del Berrueco constituye un lugar privilegiado para el estudio de los contactos de la meseta norte con el mundo meridional en distintos momentos del primer milenio antes de Cristo.
El acceso al Cerro del Berrueco se puede realizar tanto desde Medinilla (Ávila) como desde El Tejado- Puente del Congosto (Salamanca), pues dicho cerro hace frontera entre las dos provincias (curiosamente dejando la zona abulense al Este y la salmantina al oeste). Desde Medinilla, se puede coger un camino de tierra en no muy mal estado en dirección Este hasta la base del cerro, el cual se puede ver desde toda la comarca. La localización de los yacimientos es muy difícil. Afloramientos rocosos entre las encinas, gavias y portillos que asemejan murallas en su base... Si se decide subir al pico (donde se supone está Cancho Enamorado) se puede encontrar una pendiente dura y llena de matorrales y carrascales, en la cima, una pequeña hondonada con ciclópeas moles graníticas permite sospechar donde se asentaría el poblado y lo que se podría amurallar conectando los berruecos que sobresalen. Desde el punto geodésico se contempla toda la comarca hasta las estribaciones de la sierra de Gredos hacia el sur, el Tormes hacia el este y norte y la sierra de Béjar hacia el oeste. Intentar ir desde ahí a donde se supone está el asentamiento de Las Paredejas es prácticamente suicida por el este (no es más que un laberinto de zarzales) así que conviene o bajar hacia el sur y bordear al este en la base o desandar lo andado y bordear el cerro por los caminos entre las dehesas del norte o desde el pueblo cercano de El Tejado (Salamanca). El yacimiento de Las Paredejas quedaría en la base del cerro por una prolongación más suave del mismo en dirección a Medinilla.
Los ancianos de Medinilla, que como siempre son los que mas saben de lo que se pudo encontrar en el Berrueco, relatan que no queda nada que ver pues se lo llevaron todo "los de Salamanca", en referencia se supone a la Universidad hace años, y que donde están Las Paredejas dicen que "hay una iglesia enterrada de cuando llegaron los moros"...
Desgraciadamente, con motivo de la ola de incendios desatados en la comarca de El Barco de Ávila en agosto de 2003, el cerro del Berrueco quedó totalmente calcinado por ambas vertientes según se puede observar desde las carreteras que lo rodean e incluso desde Medinilla. Se desconoce si lo poco visible que había ha sufrido muchos daños, o si por el contrario, al estar despejado de matorrales y zarzas, pasado el invierno, incluso se pueda ver mejor. De todas formas sigue habiendo en pie un proyecto arqueológico, llamado Proyecto Berrueco, el cual los arqueólogos siguen visitando la zona y por noticias acaecidas en los últimos años, después del incendio, siguen encontrando restos. Durante agosto de 2005 se han realizado excavaciones en la zona de El Tejado más al este, en cuya explanada aparecen fragmentos dispersos de cerámica en barro.
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